
Salí de aquel oscuro sueño de golpe, de un sobresalto tan violento que hablar de desorientación se me quedaba pequeño. Tanto la respiración como las palpitaciones jugaban a atropellarse, y el sudor frío resbalaba por mi frente cual torrente.
Cuando abrí los ojos. Recordé y el misterio de aquel lugar volvió a mi ser,
-esta vez pienso saber que es todo esto.- dije para mis adentros. Instantaneamente una mano toco mi hombro y escuche la voz de aquel hombre aún desconocido.
-¿Mejor?-preguntó dibujando una sonrisa. Erá Ahmet.
-ehhhh,, si- contesté aún desconcertado. La verdad es que el despertar habia sido tan sumamente veloz que no me sentía. No sentía donde estaba, ni como estaba ni cuerpo, por no hablar de mi espíritu, así que dispuesto a desperezarme y librarme del entumecimiento, alzé la cabeza y estiré los brazos. Allí vi la maravillosa cúpula, volví a situarme, estaba en aquellos baños. Me puse en pie, y me volví hacia Ahmet que me esperaba pacientemente. Me sentía revitalizado y lleno de energía como nunca lo habia estado. Era algo sobrenatural.
-Ya te curaste, amigo. Estás aguas son capaces de resucitar a un muerto.-Dijo lellendome la mente mientras se reía con su chanza.
-Pues sí, estoy como nuevo.-Giré la mirada y observé mi desnudez,cosa que me hizo enrojecer instantanemente.
-Jajajaja! hay viejos roles de tu vieja vida que no te librarás tan fácilmente.-y estendió el brazo para darme un vestido similar a una túnica.
-¿Mi vieja vida?- pregunté sobresaltado.
-Sí, tu vieja vida, pero eso es algo de lo cual no debes preocuparte en pensarlo, pues tu mismo lo descubrirás, así que ahora que tal si te vistes y me acompañas.¿Tendrás hambre? Además sé que tienes muchas preguntas que hacerme.
Alucinaba, hace un día esta..... ¿Un día?¿ha pasado un dia desde que llegue aquí?.¿Cuanto tiempo llevo durmi....?
-Una semana de tu antigua vida- interrumpió mis pensamientos- Aquí el tiempo es algo efímero y sí. Sé lo que estas pensando. Ven sigueme.
Mientras empezamos a caminar por un pasillo, prosiguió:
-Este lugar se llama la montaña de Binigaus,de ella brota un manantial de agua milenario, y donde has estado reposando son las termas, que fueron construidas en la antigüedad. Están en el interior de la montaña y su principal cometido es recibir a los exhaustos visitantes. Llegar aquí no es nada fácil, date por ¡afortunado!Pero dime amigo, de como llegaste ¿Que recuerdas?
-Pues.......la verdad... poco recuerdo, sé que viajaba en un velero y que en un suspiro el mar se lo tragó. Desperté flotando agarrado al mástil del barco. Lo siguiente que ví al abrir los ojos fue la playa. El resto lo conoces.
-¿Hacia donde navegabas?
-La verdad.-dije un poco avergonzado- No tenia rumbo, huia.
-ummm, ya entiendo- dijo mientras se frotaba la barbilla.-Bueno amigo, no te preocupes, ahora tú papel aquí será aprender, del pasado poco importa ya, así que , relajate-sonrió y con un gesto movió el brazo como lo haría un presentador de circo, invitandome a ver el espectáculo que me esperaba.
Lo que mis ojos contemplaron en ese preciso instante, fue una serie de construcciones que intuitivamente parecian templos, casas familiares y edificios diversos construidos de piedra y barro que se integraban con la vegetación allí existente de una incalculable belleza. El agua como otro habitante del lugar brotaba por todos los lugaresy su sonido, y el del piar de los pajaros estaba en armonía con el trajeteo diario de las personas que allí vivian.
El entorno rezumaba sencillez y humildad, y al abrigo de las montañas circundantes aquel pueblo transmitía algo que no pertenecía al mundo que habia dejado atrás. Nada parecido había visto antes, nada parecido había sentido antes, y nada me podía quitar la paz que aquella vista me ofrecía. Así pues, giré la cabeza mirando a Ahmet y le hablé:
-Esto es alucinanté, es precioso.¿Donde estoy, Ahmet? Esto no puede ser verdad, siento cosas en mi interior que jamás había experimentado,¿acaso estoy muerto?
-¿Muerto? jajajajaja, deja de decir tonterías, ¿acaso no escuchas a tu estomago?jajaja.Ven y sientate, hombre!- y ofreciendome una silla, nos sentamos ante una mesa de madera, bajo el porche de una pequeña casa contigua a la salida de la montaña.
-Asique Binigaus, ¿no? jajaja, me gusta esto ahmet- le dije mientras miraba aquella preciosa montaña de la que acababa de salir y sonreía, podía sentirme desconfiado y temeroso de todas estas nuevas sensaciones. Pero no. Solo sonreía.



