miércoles, 10 de diciembre de 2008




Salí de aquel oscuro sueño de golpe, de un sobresalto tan violento que hablar de desorientación se me quedaba pequeño. Tanto la respiración como las palpitaciones jugaban a atropellarse, y el sudor frío resbalaba por mi frente cual torrente.
Cuando abrí los ojos. Recordé y el misterio de aquel lugar volvió a mi ser,
-esta vez pienso saber que es todo esto.- dije para mis adentros. Instantaneamente una mano toco mi hombro y escuche la voz de aquel hombre aún desconocido.
-¿Mejor?-preguntó dibujando una sonrisa. Erá Ahmet.
-ehhhh,, si- contesté aún desconcertado. La verdad es que el despertar habia sido tan sumamente veloz que no me sentía. No sentía donde estaba, ni como estaba ni cuerpo, por no hablar de mi espíritu, así que dispuesto a desperezarme y librarme del entumecimiento, alzé la cabeza y estiré los brazos. Allí vi la maravillosa cúpula, volví a situarme, estaba en aquellos baños. Me puse en pie, y me volví hacia Ahmet que me esperaba pacientemente. Me sentía revitalizado y lleno de energía como nunca lo habia estado. Era algo sobrenatural.
-Ya te curaste, amigo. Estás aguas son capaces de resucitar a un muerto.-Dijo lellendome la mente mientras se reía con su chanza.
-Pues sí, estoy como nuevo.-Giré la mirada y observé mi desnudez,cosa que me hizo enrojecer instantanemente.
-Jajajaja! hay viejos roles de tu vieja vida que no te librarás tan fácilmente.-y estendió el brazo para darme un vestido similar a una túnica.
-¿Mi vieja vida?- pregunté sobresaltado.
-Sí, tu vieja vida, pero eso es algo de lo cual no debes preocuparte en pensarlo, pues tu mismo lo descubrirás, así que ahora que tal si te vistes y me acompañas.¿Tendrás hambre? Además sé que tienes muchas preguntas que hacerme.
Alucinaba, hace un día esta..... ¿Un día?¿ha pasado un dia desde que llegue aquí?.¿Cuanto tiempo llevo durmi....?
-Una semana de tu antigua vida- interrumpió mis pensamientos- Aquí el tiempo es algo efímero y sí. Sé lo que estas pensando. Ven sigueme.
Mientras empezamos a caminar por un pasillo, prosiguió:
-Este lugar se llama la montaña de Binigaus,de ella brota un manantial de agua milenario, y donde has estado reposando son las termas, que fueron construidas en la antigüedad. Están en el interior de la montaña y su principal cometido es recibir a los exhaustos visitantes. Llegar aquí no es nada fácil, date por ¡afortunado!Pero dime amigo, de como llegaste ¿Que recuerdas?
-Pues.......la verdad... poco recuerdo, sé que viajaba en un velero y que en un suspiro el mar se lo tragó. Desperté flotando agarrado al mástil del barco. Lo siguiente que ví al abrir los ojos fue la playa. El resto lo conoces.
-¿Hacia donde navegabas?
-La verdad.-dije un poco avergonzado- No tenia rumbo, huia.
-ummm, ya entiendo- dijo mientras se frotaba la barbilla.-Bueno amigo, no te preocupes, ahora tú papel aquí será aprender, del pasado poco importa ya, así que , relajate-sonrió y con un gesto movió el brazo como lo haría un presentador de circo, invitandome a ver el espectáculo que me esperaba.
Lo que mis ojos contemplaron en ese preciso instante, fue una serie de construcciones que intuitivamente parecian templos, casas familiares y edificios diversos construidos de piedra y barro que se integraban con la vegetación allí existente de una incalculable belleza. El agua como otro habitante del lugar brotaba por todos los lugaresy su sonido, y el del piar de los pajaros estaba en armonía con el trajeteo diario de las personas que allí vivian.
El entorno rezumaba sencillez y humildad, y al abrigo de las montañas circundantes aquel pueblo transmitía algo que no pertenecía al mundo que habia dejado atrás. Nada parecido había visto antes, nada parecido había sentido antes, y nada me podía quitar la paz que aquella vista me ofrecía. Así pues, giré la cabeza mirando a Ahmet y le hablé:
-Esto es alucinanté, es precioso.¿Donde estoy, Ahmet? Esto no puede ser verdad, siento cosas en mi interior que jamás había experimentado,¿acaso estoy muerto?
-¿Muerto? jajajajaja, deja de decir tonterías, ¿acaso no escuchas a tu estomago?jajaja.Ven y sientate, hombre!- y ofreciendome una silla, nos sentamos ante una mesa de madera, bajo el porche de una pequeña casa contigua a la salida de la montaña.
-Asique Binigaus, ¿no? jajaja, me gusta esto ahmet- le dije mientras miraba aquella preciosa montaña de la que acababa de salir y sonreía, podía sentirme desconfiado y temeroso de todas estas nuevas sensaciones. Pero no. Solo sonreía.

lunes, 1 de diciembre de 2008

no soy de aquí



De las paredes resonaban frases de una vieja y melancólica canción que rezaba como desaparecer completamente. En la agonía de la soledad me hayaba en un trance similar al que venía experimentando cuando el silencio invadia mi alma. "I'm not here" sentenciaba la sosegada voz que poco a poco aumentaba de intensidad hasta gritar desesperadamente al cielo"This isn't happening" mi mano como presa de un lujurioso espíritu, balanceaba sin parar y escribia:


Raices que silenciosas

amamantarán suspiros eternos.

Rocas observadoras

se cegarán ante la luz.

Luz oscura envolverá arboles,

que caerán como suspiros.

Suspiros de hombres que obraron mal,

que cubrieron sus desnudos cuerpos

con lágrimas que robaron del mar.

Mar que rencoroso secará

los fértiles campos.

Muerte que vendrá como la noche.

Muerte que abrazará la noche.

Muerte.

Noche eterna que llegará.

Para siempre noche.



miércoles, 26 de noviembre de 2008

AHMET

- Te estabamos esperando, ¿que tal te encuentras? me preguntó.
Su mirada era la más profunda que jamás habia visto, quizá pueda mirar en el interior de las personas, pensé. Pues tal fué la impresión que me creó que en un principio me asustó la estampa de sus ojos, aunque ésto paso como un fogonazo pues algo lejos de poder ser explicado razonablemente hacia que este anciano transmitiera la misma paz que el lugar tan misterioso donde nos encontrabamos.
Mi cuerpo, cansado y magullado, presumia de estar bastante relajado, pese a lo nuevo de la situación y lo excitante del lugar. En ningún momento sentí algo parecido al miedo por lo que con la voz sosegada le respondí que bien.
-¿Donde estoy y quien es usted?- me aventuré a decir. El viejo respondió con una sonora carcajada, que me contagió acaloradamente.
-Tranquilo Anthuan, tranquilo, todo a su tiempo. De momento que tal si me acompañas, debes de estar cansado.
Mi sorpresa fue mayuscula, yo un naufrago echado a la deriva hace meses, recien llegado a un lugar sumamente nuevo y en compañia de un viejo del cual desconocia todo, me habia llamado por mi nombre.
- ¿Como sa......?
- Mi nombre es Ahmet.- Dijo inclinandosé en señal de respeto e interrumpiendo por mi atropellada pregunta.
Sonriendo con la mayor de las felicidades posibles me dijo
-Despreocupate amigo a partir de ahora yo seré tu guía aquí.- y con un gesto de la mano apartó las resplandecientes hojas verdes de una planta que crecia en la pared de la cueva. Ni la cueva ni las plantas, ni aquel viejo eran normales. Estaba seguro de que esto era un sueño, todo parecia extraterrenal, era una sensación tan placenteramente llena de paz, que ni el hecho de que conociese mi nombre podia turbarme. Asique sin más miramientos, entré por el hueco de la cueva por donde el me indicó y caminé a través de la estrecha galería seguido por "mi nuevo guía" La galería era luminosa, pues en su parte superior se filtraba la luz del sol a traves de bonitas claraboyas, estaba adornada también y en las paredes se podían leer frases en un idioma que desconocía, pero que entendía con suma facilidad. Algunas de ellas hacian referencia a naufragos, islas, arboles,tormentas, etc..cosa que me sorprendió pues me sentía identificado, y casi todas hablaban de belleza,libertad, amor. Erán sin duda poemas escritos con una genialidad divina pues sus palabras fluian libremente por mi pensamiento, confiriendome un sosiego nunca antes experimentado.
A caso no me habré muerto, pensé al intentar concebir tanta perfección. ¿Estaré en eso que llaman cielo?¿De ser así porque me siento vi...?
- Shhhh!- dijo el viejo como si estuviese leyendo mis pensamientos y quisiera interrumpirlos, consiguiendolo claro está. Giré la cabeza para mirarle y su única contestación fue una sonrisa, tan familiar como si realmente estuviese adivinandome.
-Resbalarás!-Inmediatamente volví la cabeza y ví una gran estancia circular donde las rocas de color blanco rezumaban vapor, inundando de agua caliente ciertas partes más profundas de la estancía. En las paredes crecian numerosas plantas pues el techo similar a una cúpula poseía inumerables ventanas que iluminaban y daban vida a aquel gran baño. En el interior no habia nadie, pese a que las dimensiones del lugar me recordaban a las de una gran mezquita y aunque el basto volumen del lugar me anunciaba pequeñez, el agua y el vapor que de las rocas surgian abrazaban acogiendote hospitalariamente.
-¿Un baño? preguntó Ahmet mientras se despojaba de todas sus ropas sin dejar de sonreir. Sonrisa que empezaba a contagiarme como gesto de complicidad. Como negarme a semejante homenaje, dispuesto pues, me quite los arapientos restos de ropa que llevaba y me sumergí en una de las pequeñas bañeras de piedra.
Purificación, es la palabra que mejor se adapta a la sensación que aquellas calientes aguas me transmitian. Como embrión en su matriz, sentí la protección de la gran madre, la acaricia de la inocencia y la pureza de la libertad con la que nacemos. La paz del desconocimiento y la esperanza del aprendizaje me hicieron salir a la superficie.
No se cuanto tiempo estube al amparo de esas aguas, pues la percepción de éste se perdió cuando abrí los ojos, al igual que perdí la percepción de mi cuerpo.
Nadie había allí ya, asique embriagado de aquella experiencia y somnoliento, reposé y entré en un profundo sueño.(Si esque éste no era ya suficiente)


continuará...

martes, 12 de agosto de 2008

Bienvenido a Ubuntu


Lo primero que pude observar de aquel sitio, es que no era normal. La vegetación constaba de extrañas especies que jamás había visto en ningún otro lugar de la Tierra.(y tengo que decir que había estado en muchos y muy variados lugares)Todas ellas compartian una propiedad común y era el excesivo color que desprendían, cada tallo, hoja o flor desprendía luz propia como si se tratasen de pequeñas lamparas de colores. La tierra también me parecía algo diferente pues su olor impregnaba el ambiente y su tacto era tan agradable que bien se parecía al de la seda. El mar por su parte era inmutable.
Lo segundo que vi era una gran abertura en el bosque, digamos que éste se abría ante mí como recibiéndome con todas sus galas, pues la sensación que percibía era de entrar en un gran palacio construido por la natura. No lo dudé ni un segundo,me adentré en el bosque, estaba inquieto por saber sobre el lugar que el destino había reservado para esta nueva aventura. Una vez dentro el incremento de la energía del lugar fue agudizando mis sentidos llegando a sentirme en un estado de ensimismamiento jamás experimentado. La vista, el olfato y el oído se acrecentaron de tal manera que me permitieron conocer ciertos aspectos del lugar que me son imposibles de explicar con palabras. Después de estar andando un tiempo,y pese a estar experimentando un nuevo mundo de impresiones, el agotamiento me abordó con total violencia y me recosté en un pequeño desnivel creado por la raíz de un árbol milenario y volví a soñar.
Esta vez me trasladé a una de las ciudades interiores de la región de kaleikói con algunos de mis viejos amigos músicos, todos celebrábamos con alegría el concierto que habíamos dado pese a la baja asistencia de público. Celebrábamos más que nada nuestra amistad, el poder que la música ejercía en nosotros para unirnos y fundirnos en uno, todo era risa, gritos y algarabía. Pero algo ocurrió entre sonidos de bombos y timbales, y es que de ahí salté súbitamente en medio de una pelea bochornosamente violenta entre los mismos protagonistas que antes reían. Intenté mediar entre ellos pero debía de ser un fantasma al que ni se escucha ni se ve. Simplemente me limité a mirar con espanto como se destruía un mundo por un sin fín de afanes desproporcionados.
Me desperté llorando mientras escuchaba en la lejanía el golpear sobre madera. Era un sonido muy armónico que empezó ha acelerar según me acercaba al lugar de donde provenía. El ritmo era frenético cuando llegé a la entrada de una cueva no muy lejos del lugar donde reposaba, allí podía ver rastros de lo que podía ser "vida humana" pues las paredes de ésta estaban adornadas con numerosos relieves y pinturas. Me fijé en una por su belleza y el buen gusto en su creación, la escena representaba un conjunto de gente trabajando en la construcción de un palacio. Trabajaban mujeres, hombres, niños y ancianos; y ninguno tenia una mueca de cansancio, si no mas bien todos sonreían y se ayudaban. Levanté la cabeza y encima de esa pintura ví el relieve de lo que parecía ser el mapa de una isla, en su centro leí - UBUNTU "TIERRA DE TODOS"; Asustado giré rápidamente la cabeza al percatarme de la presencia de personas y vi a un anciano que simplemente me sonrió y me dijo :


-"BIENVENIDO A UBUNTU"

Bienvenido a la isla de ubuntu


Era una cálida noche de verano, el viento soplaba suavemente por encima de mi cabeza y el reflejo de la luna llena en el mar mostraba la belleza de aquel paraje. Llevaba meses a la deriva, sin saber muy bien porqué, el caso es que el pequeño velero en el cual viajaba se hundió sin dejar huella una mañana del otoño pasado.
Todo ocurrió muy deprisa, apenas tuve tiempo para reaccionar, de echo apunto estuve de ni contarlo, pues por alguna extraña razón que a dia de hoy no logro encontrar, el mar absorvió literalmente todo lo que alrededor poseia, inclusive mi alma.
Después de aquel suceso vagé por la inmensidad de aquel oceano sin nombre, agarrado al mastil de lo que fué mi unica casa, mi unico amigo, mi unica vida. Confuso y abatido por las penurias del hambre, la sed y la soledad del oceano, me quedé dormido. Y supongo que fue dormido, porqué aún me quedaban fuerzas para mantener la consciencia.

La luz me sorprendió, fruncí el ceño con la intención de proteger mis ojos y de repente pasé a estar sentado en la hierba, mi ropa estaba seca y olia con claridad la primavera. Giré la cabeza y observé la pradera que me rodeaba. Me era muy familiar, pues pertenecia al lugar donde nací y me crié. Aquel lugar tan amado y tan odiado, en el cual tantas veces había jugado a hacer rodar el cordis. Me froté los ojos con intención de salir del ensimismamiento en el que me encontraba y te ví. Estabas sentada justo a mi derecha y hablabas con rapidez, estabas contandome algo con el entusiasmo e ingeniudad que caracteriza la infancia. Enseguida retome el hilo conductor de aquellas acaloradas ensoñaciones. Entonces ocurrió algo. Algo que achaco al estado onirico en que me encontraba, pues en la dura realidad, jamás se podria realizar cosa parecida.
En aquel momento mágico de soñar como soñabamos, sentí como mi ser se desdoblaba y con el caracter observador que siempre me acompañó, me paré a analizar aquel momento. Todo se sumió en una neblina al observar a aquellos alocados interlocutores pisaban en una ciénaga de oficiosas mentiras, basadas en el arrastrar de las deficiencias sociales del lugar. Fue una sensación, cuanto menos placentera. Pues fue como ese jarro de agua fria que violentamente te derraman cuando te hayas en la suma embriagadez.
Fue, además, aquel jarro de aguas heladas el que me hizo saltar a la dura consciencia, o almenos así lo parecia. El tacto de la arena en mi cara producia un dolor agradable, me sentia agotado y sentía un pinchazo agudo en el estomago cuando levante la cabeza y pude observar donde me encontraba. En ese instante pude sentir la energía del lugar.